El peligro de “cerrar por las bravas”: abandonar una empresa con deudas te persigue personalmente
Existe la falsa creencia de que si una empresa va mal, basta con dejar de pagar el alquiler, despedir de palabra a los empleados y dejar de presentar las cuentas para dejarla morir. Es lo que coloquialmente se conoce como “persianazo”.
Muchas personas piensan que la responsabilidad limitada de las sociedades es un escudo infranqueable que protege sus bienes personales. Nada más lejos de la realidad cuando hablamos del administrador de una sociedad limitada.
Si además de socio eres el administrador de la sociedad, lo cual es muy común en el ecosistema empresarial español, abandonar tu S.L. con deudas sin seguir el procedimiento legal de liquidación o concurso es la vía más rápida para que un juez ordene el embargo de tu patrimonio personal e, incluso, se deriven responsabilidades penales.
La muerte civil de la empresa no existe sin liquidación
A diferencia de las personas físicas, las sociedades no mueren por inactividad. Una sociedad que deja de operar, pero mantiene deudas sigue viva legalmente, y el responsable de esa supervivencia es el administrador.
Si los socios deciden cerrar la empresa, Si los socios deciden cerrar la empresa, será necesario cumplir con el procedimiento de disolución y liquidación de una sociedad limitada para que esta pueda extinguirse correctamente. En caso contrario, el administrador seguirá siendo responsable para cumplir con todas las obligaciones de la sociedad.
Además, si la empresa entra en insolvencia (no puede pagar sus deudas corrientes), el administrador tiene un plazo legal de dos meses para actuar.
Si no convoca una junta para disolver la sociedad o solicita el concurso de acreedores, el escudo de la responsabilidad limitada desaparece y responderá con su patrimonio personal de las deudas sociales.
Los riesgos reales del abandono de una sociedad
El hecho de abandonar una sociedad y “dejarla morir” no borra las deudas. Simplemente las traslada del balance de la empresa al bolsillo del administrador a través de tres vías:
Responsabilidad Solidaria: Los acreedores (proveedores, bancos, caseros) pueden demandar directamente al administrador. Si se demuestra que la empresa estaba en causa de disolución y no se hizo nada, el administrador responderá con sus bienes presentes y futuros de todas las deudas sociales.
Derivación de responsabilidad de Hacienda y Seguridad Social: La Administración no necesita ir a juicio. Si detectan que la empresa ha cesado su actividad sin una liquidación ordenada, dictarán una resolución administrativa derivando la deuda (incluyendo multas y recargos) al patrimonio personal del administrador.
El riesgo de insolvencia punible (Vía Penal): Aquí es donde el problema deja de ser económico. Si se considera que el cierre ha sido una maniobra para ocultar bienes o perjudicar a los acreedores, el administrador puede enfrentarse a penas de prisión por delitos de insolvencia punible o alzamiento de bienes.
El cierre incorrecto de una empresa no solo tiene consecuencias económicas, puede tener implicaciones penales.
Errores fatales al cerrar una empresa
Si estás planeando cerrar tu empresa, estos son los errores que tienes que evitar a toda costa:
No presentar cuentas anuales: Dejar de depositar las cuentas en el Registro Mercantil provoca el cierre de la hoja registral y es una prueba de falta de diligencia que los jueces usan para condenar al administrador. Además, la no presentación de cuentas puede conllevar la imposición de multas.
Priorizar pagos de forma arbitraria: Pagar a unos proveedores y a otros no, o devolverte un préstamo personal antes de pagar los impuestos, se considera "favorecimiento de acreedores" y es causa de concurso culpable.
Crear una “empresa espejo”: Cerrar la sociedad con deudas un viernes y abrir otra idéntica el lunes con el mismo equipo y clientes. Esto es una sucesión de empresa de libro y se puede detectar de forma casi inmediata.
El concurso de acreedores como salvavidas para el administrador
SCuando la empresa no puede pagar sus deudas, la ley ofrece una vía para proteger al administrador: el concurso de acreedores.
Un concurso bien gestionado permite:
ordenar la liquidación de la empresa
cumplir con las obligaciones legales
evitar la derivación de responsabilidad al administrador
Si se actúa con diligencia, las deudas pueden quedar en la sociedad sin afectar al patrimonio personal.
Un concurso bien gestionado permite liquidar los activos de la empresa de forma ordenada y, si no hay suficiente para pagar a todos, las deudas mueren con la sociedad sin saltar al patrimonio del administrador.
El concurso no es un fracaso, es una herramienta legal para proteger al administrador.
Cuándo acudir a un abogado mercantilista
Es altamente recomendable acudir a abogados especialistas en derecho mercantil en cuanto se toma la decisión de cerrar la sociedad para que se ocupen de cumplir con los trámites de disolución, liquidación y extinción y preparen toda la documentación.
En Martín & Musicco Abogados asesoramos a empresas y administradores en procesos de:
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concurso de acreedores
responsabilidad de administradores
Si estás valorando cerrar tu empresa o tu sociedad tiene deudas, actuar a tiempo puede marcar la diferencia entre un cierre ordenado o un problema personal grave.

