Los errores más comunes al firmar un contrato mercantil Que pueden costarte mucho dinero

Cerrar un nuevo acuerdo de colaboración, firmar un contrato con un distribuidor o hacer una importante compra de mercancías siempre suele ser síntoma de que tu empresa va por buen camino. Sin embargo, en muchas ocasiones, los contratos se firman sin prestar suficiente atención a los riesgos legales que pueden implicar.

Las prisas por empezar a facturar y la confianza inicial entre las partes hacen que, a menudo, el contrato se vea como un simple trámite burocrático. Se lee por encima, se firma y se guarda en un cajón.

El problema llega meses después, cuando la mercancía llega defectuosa, el colaborador no cumple con los plazos o el distribuidor empieza a vender los productos de tu competencia y deja de ofrecer los tuyos. Es entonces cuando sacas el contrato del cajón y descubres que el texto es genérico y no incluye mecanismos que te permitan hacer valer tu posición.

Si estás firmando acuerdos comerciales o contratos con proveedores, es recomendable revisar previamente las condiciones para evitar riesgos legales. Nosotros lo hacemos por ti.

¿Por qué los contratos Mercantiles pueden ser tan peligrosos?

Los contratos Mercantiles son las normas que regulan las relaciones entre las partes y, a diferencia de los contratos con consumidores (donde la ley protege a la parte más débil de forma automática), en los contratos que firmes como empresa rige el principio de libertad de pactos.

Esto significa que las partes pueden pactar las cláusulas y condiciones que consideren, con algunos límites, claro. La ley asume que ambas empresas están en igualdad de condiciones y que en el momento en que celebran un contrato son plenamente conscientes de lo que firman y de sus implicaciones legales.

Sin embargo, la realidad es completamente opuesta.

Por lo general, los contratos que se firman suelen ser genéricos y muy escuetos en cuanto a su contenido. Cuando un contrato no incluye específicamente algún aspecto, será la normativa aplicable y la interpretación de los tribunales lo que se ocupe de regularlo. Y, siendo realistas, rara vez conocemos las leyes aplicables a nuestras relaciones comerciales y, mucho menos, lo que los tribunales dicen sobre ellas.

Los errores más graves al firmar un contrato mercantil

Estos son los errores más habituales al firmar un contrato mercantil y que pueden generar mayores pérdidas económicas:

  • Utilizar plantillas de internet o hechas con inteligencia artificial genérica:

    Un modelo gratuito no conoce tu negocio, no prevé los riesgos de tu sector y, en ocasiones, puede incluso estar basado en leyes de otros países. Lo que ahorras en abogados hoy, lo pagarás multiplicado por cien en el primer litigio.

  • No definir cómo salir del contrato (Causas de resolución):

    Todo el mundo piensa en cómo empezar la relación, pero pocos prevén cómo terminarla. Si no especificas los supuestos en los que puedes finalizar el contrato, incluso antes del tiempo pactado, puedes quedarte encadenado a una relación comercial que es perjudicial para tu negocio o salirte, pero viéndote obligado a pagar unas indemnizaciones inasumibles.

  • No indicar con claridad qué aspectos del contrato son esenciales para tu negocio:

    En línea con el punto anterior, el hecho de que la otra parte incumpla con alguna de sus obligaciones no te da el derecho automático a resolver el contrato. Por lo general, ese derecho nace solo cuando los incumplimientos afectan a obligaciones esenciales.

    Por eso es clave definir qué aspectos son esenciales, como:

    • Plazos de entrega.

    • Calidad del producto.

    • Exclusividad.

    • Condiciones económicas.

  • No incluir penalizaciones por incumplimiento previamente cuantificadas:

    Estas penalizaciones cumplen una doble función. Por un lado, permiten que las partes calculen de antemano el importe económico de los daños que pueden generar los incumplimientos (sin tener que dejarlo en manos de los tribunales). Por otro, tienen una función disuasoria ya que, a menudo, el simple hecho de saber cuánto va a tener que pagar una parte si incumple es motivo suficiente para esforzarse en cumplir lo pactado.

  • Ausencia de exclusividad o no competencia:

    En los contratos de distribución o colaboración, muchas veces compartes tu know-how, tus clientes y tu estrategia. Si no incluyes cláusulas estrictas de no competencia, nada impide que la otra parte aprenda tu modelo y mañana monte un negocio idéntico o se vaya con tu competencia directa.

  • Omitir las cláusulas de jurisdicción y la ley aplicable:

    Si tu empresa está en Madrid y firmas un contrato con una empresa extranjera sin especificar dónde se resolverán los conflictos, podrías verte obligado a contratar abogados y viajar a otro país para hacer valer tus derechos.

Revisar la jurisdicción y la ley aplicable es fundamental en cualquier contrato mercantil. Nosotros la revisamos por ti.

La tensión jurídica: ¿Qué ocurre si el contrato está mal redactado?

Aquí es donde el riesgo se materializa.

Cuando un contrato no regula una situación concreta, la resolución del conflicto dependerá de:

  • La ley aplicable.

  • La interpretación de los tribunales.

Un litigio por interpretación contractual puede prolongarse durante años.

Además, si el contrato no limita determinados daños (como el lucro cesante), puedes enfrentarte a indemnizaciones muy superiores al valor del contrato.

Un contrato mal redactado no solo genera incertidumbre, puede comprometer la rentabilidad de tu empresa.

Mecanismos preventivos: algunos consejos para blindar tus acuerdos comerciales

La seguridad jurídica de tu empresa se construye antes de firmar, no después.

Para proteger tu negocio en cualquier acuerdo de colaboración, compraventa o distribución, asegúrate de:

  • Auditar a la otra parte: Antes de firmar, comprueba la solvencia y la capacidad legal de la empresa con la que te asocias.

  • Ser meticuloso con las cláusulas y las condiciones: Que no haya lugar a dudas sobre las condiciones esenciales. Asegúrate de incluir todos los escenarios que se te ocurran sobre lo que puede ir mal y establece formas de resolverlos.

  • Sincronizar el contrato con la realidad: Es importante que lo que pongas por escrito se corresponda con la realidad del día a día de los negocios de ambas partes.

  • Incluir cláusulas de escape: Define preavisos claros y causas objetivas para poder abandonar el contrato si la relación deja de ser rentable.

Una buena redacción contractual permite prevenir conflictos antes de que aparezcan.

Revisión de contratos mercantiles en Madrid: cuándo acudir a un abogado

El momento exacto para contactar con un abogado mercantilista es antes de enviar el primer borrador o justo al recibir la propuesta de la otra parte. Si lo haces después de firmar, seguramente ya sea demasiado tarde.

En Martín & Musicco Abogados analizamos contratos desde una perspectiva estratégica:

  • Identificamos riesgos ocultos.

  • Revisamos cláusulas críticas.

  • Negociamos condiciones.

  • Adaptamos el contrato a tu negocio.

No se trata solo de revisar un documento, sino de proteger tu empresa.

Si estás a punto de firmar un contrato o quieres revisar uno existente, contar con asesoramiento jurídico puede marcar la diferencia entre un acuerdo seguro y un problema futuro.

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Errores legales en startups en fase de crecimiento (los que realmente impactan en tu negocio)