Preparar una Due Diligence: cómo proteger el valor de tu empresa

La due diligence: donde realmente se valida la operación

En cualquier proceso de compraventa de empresa, la due diligence no es un trámite formal ni un simple intercambio de documentación. Es el momento en el que el comprador contrasta si la realidad jurídica, financiera y operativa de la sociedad coincide con lo que se le ha presentado.

Es, en definitiva, el punto en el que se confirma, o se cuestiona, el valor de la operación.

Una empresa puede estar funcionando correctamente en el día a día y, sin embargo, perder atractivo o incluso ver frustrada su venta por deficiencias formales o riesgos no identificados a tiempo.

Preparar la due diligence no es “maquillar”, preparar una due diligence no significa ocultar problemas, sino ordenar, documentar y anticipar contingencias.

Desde el punto de vista societario, es esencial que la estructura esté clara y actualizada. Esto implica que las participaciones o acciones estén correctamente tituladas y registradas, que las ampliaciones o reducciones de capital se hayan formalizado e inscrito debidamente y que las actas de junta y del órgano de administración reflejen fielmente las decisiones relevantes adoptadas a lo largo del tiempo.

Muchas operaciones se tensionan cuando aparecen situaciones como transmisiones no documentadas. Pactos entre socios no formalizados. Acuerdos relevantes que nunca se elevaron a público.

Contratos: el punto crítico de muchas operaciones

El comprador analizará especialmente los contratos clave de la compañía: clientes principales, proveedores estratégicos, financiación, arrendamientos o acuerdos de distribución.

No se trata solo de que existan, sino de que estén firmados, vigentes y alineados con la realidad del negocio.

Es frecuente encontrar problemas como contratos caducados que siguen ejecutándose de facto. Cláusulas de cambio de control que podrían activarse con la venta. Dependencias excesivas de un único cliente que no se habían dimensionado correctamente.

Laboral y fiscal: riesgos que impactan directamente en precio

La dimensión laboral también resulta determinante. El adquirente revisará contratos de trabajo, políticas retributivas, incentivos, posibles conflictos en curso y el cumplimiento de las obligaciones con la Seguridad Social.

Una contingencia laboral mal gestionada suele traducirse en ajustes en el precio o en la exigencia de garantías adicionales.

En el ámbito fiscal ocurre algo similar. No es necesario que exista un procedimiento abierto para que el comprador valore el riesgo; basta con detectar incoherencias o prácticas dudosas para que ese riesgo se traslade directamente a la negociación.

Impacto en precio y estructura de la operación

La due diligence no solo identifica riesgos, sino que condiciona directamente el precio y la estructura de la operación.

Cuantas más incertidumbres existan, mayor será la presión para introducir mecanismos de protección del comprador, como retenciones de precio. Earn-outs. Declaraciones y garantías más exigentes.

Por el contrario, una compañía ordenada, con documentación coherente y riesgos identificados y acotados, transmite seguridad y refuerza la posición negociadora del vendedor.

La clave: prepararse antes de salir al mercado

La preparación debe iniciarse antes de salir al mercado.

Ordenar la documentación societaria, revisar los contratos relevantes, identificar posibles contingencias, regularizar situaciones pendientes…

En muchos casos, pequeñas actuaciones previas evitan negociaciones complejas en fases avanzadas, formalizar un préstamo intragrupo, documentar adecuadamente una relación mercantil, actualizar el libro registro de socios.

Conclusión

La due diligence no debería vivirse como una auditoría hostil, sino como una oportunidad para poner en valor la solidez jurídica del negocio.

La experiencia demuestra que las operaciones que se preparan con antelación avanzan con mayor agilidad y reducen significativamente el riesgo de que el comprador renegocie el precio o, en el peor de los casos, se retire.

En la compra y venta de una empresa, la forma jurídica importa tanto como los resultados económicos. Anticiparse marca la diferencia entre cerrar una operación en condiciones óptimas o perderla por cuestiones que podían haberse evitado.

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